martes, 4 de noviembre de 2014

“El humor es la forma de meterse en la realidad interior sin que sea tan doloroso”

            Interpreta, escribe y dirige sus propias obras. Samuel Gibert, de 36 años, estrena el 9 de noviembre en la Sala BilboRock su nueva obra “BILBAO 31-F”, que trata sobre una fiebre que afecta a todos los países, menos a Bilbao.

            Nacido en una familia de artistas ha tenido como referentes a sus padres y su hermano, que le enseñaron a tener criterio, confianza y a saber lo que es capaz de hacer uno con su propio talento. El teatro era una afición, pero en cuanto descubrió que la comedia funcionaba pensó: “esto es maravilloso”. Su otra pasión es enseñar a adolescentes y adultos a interpretar. Y así lo hace en La Escuela de Arte Muzzik, en Bilbao.


P: ¿Cuál es la importancia del humor en el teatro?

R:  El humor consigue relajar a la gente y hacerles ver que no hay que tomárselo todo de manera tan seria, que no todo es tan dramático. En la mayoría de los casos la comedia saca el lado irónico y gracioso de aquello que no es tan sagrado como parece.

Temas como política vasca, terrorismo, identidad social… el humor hace ver que no es una cosa como para que tengamos que “pegarnos de leches”. De ahí el éxito de Vaya Semanita.

P: ¿Es más fácil llegar al público a través del humor?

R:  Al público le encanta reír, divertirse, se abstrae muchísimo. Y para el actor es muy reconfortante reconocer la reacción del público al instante. La risa del público es un chute de adrenalina increíble.

P: ¿Qué ha logrado la comedia en la sociedad?

R:  Retratar esos entornos que están llenos de restricciones. Ha avanzado a la gente en lo que se refiere a la empatía, a comprender y sobre todo a que la gente busque una vía para expresar sus opiniones.

       También es una forma de evadirse y meterse en la realidad interior sin que sea tan doloroso, porque si nos ponemos serios todo resulta demasiado cargante. Abre mucho a la gente, le invita a soñar, a ver que el mundo es más que lo que tenemos delante… En la parte emocional la comedia abre mucho.




P: ¿A qué se refiere cuando dice que “abre mucho”?

R: La comedia es muy liberadora. Es una oportunidad de quitarte todas las responsabilidades y seriedades de la vida, y además es una manera muy inteligente de tratar temas que en otros ámbitos puede ser más reaccionaria.


P: ¿Toda comedia es positiva?

R:  No. También hay comedia malvada. Hay gente que hace las cosas por despecho. Gente que no debería hacer comedia cuando no tiene ni autocritica de sí mismo. Hay que saber reírse de uno mismo, porque si no se tiene esa capacidad, lo único que se pretende es “comerle la cabeza” a los espectadores.

P: ¿De qué se ríe más la gente?

R:  Lo que más gracia le hace es ver una versión paródica de la desgracia de una persona. Creo que si consigues mostrar un personaje que su vida es un desastre y tiene un toque de perdedor pero le sacas un lado cómico, a la gente eso le encanta.
      
     También gusta que tenga un toque infantil, porque para el espectador que lo ve es como poder ser adulto  y seguir siendo infante al mismo tiempo. A la gente le gusta la gente mala… pero también necesita saber que puede haber una oportunidad para todos.

P: ¿Se le ha escapado alguna risa en medio de la obra? ¿Cómo reaccionó?

R:  Sí. Al público le gusta mucho cuando te liberas y te ríes de tus propias gracias. Ha habido momentos en los que decía “esto es de locos”. Al público consigues atraparle con la comedia si a ti mismo te hace gracia lo que estás haciendo. Lo importante es que tú te creas lo que haces.

P: ¿Sobre qué temas nunca se podría hacer humor?

     R:  Eso es algo personal. Uno a la hora de hacer comedia, teatro o cine tiene que hacer aquello que le atrae, que le guste y se sienta de acuerdo. Yo tengo mis vetos que a lo mejor dentro de 5-10 años se me caen, pero personalmente yo no haría comedia sobre algo que sé que hay gente que lo pasa mal… Cosas que ya está el día a día demostrando que es un drama muy grande.



P: ¿Sobre qué temas sí debería hacerse comedia?

R:  Yo creo que hay que hacer comedia de política continuamente, porque si no quemamos los gobiernos, los ayuntamientos… hay que tranquilizar a la gente haciendo comedia.

P: ¿Alguna anécdota divertida?

R:   A veces la gente te contesta en escena, te hace chistes… Me acuerdo que iba a tirar al suelo una plancha y una señora dijo “¡no, esa plancha no, qué me puede venir bien!”. Siempre las señoras. En mi primer debut fuera del ámbito académico nada más empezar la obra dijeron “vaya mierda esto del teatro” y tú dices “tierra trágame”. 


¿Cómo se hizo?

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