Interpreta, escribe y dirige sus
propias obras. Samuel Gibert, de 36 años, estrena el 9 de
noviembre en la Sala BilboRock su nueva obra “BILBAO 31-F”,
que trata sobre una fiebre que afecta a todos los países, menos a Bilbao.
Nacido en una familia de artistas ha
tenido como referentes a sus padres y su hermano, que le enseñaron a tener
criterio, confianza y a saber lo que es capaz de hacer uno con su propio
talento. El teatro era una afición, pero en cuanto descubrió que la comedia
funcionaba pensó: “esto es maravilloso”. Su otra pasión es enseñar a
adolescentes y adultos a interpretar. Y así lo hace en La Escuela de Arte Muzzik,
en Bilbao.
P: ¿Cuál es la
importancia del humor en el teatro?
R: El humor consigue
relajar a la gente y hacerles ver que no hay que tomárselo todo de manera tan
seria, que no todo es tan dramático. En la mayoría de los casos la comedia saca
el lado irónico y gracioso de aquello que no es tan sagrado como parece.
Temas como
política vasca, terrorismo, identidad social… el humor hace ver que no es una
cosa como para que tengamos que “pegarnos de leches”. De ahí el éxito de Vaya Semanita.
P:
¿Es más fácil llegar al público a través del humor?
R: Al público le encanta reír,
divertirse, se abstrae muchísimo. Y para el actor es muy reconfortante
reconocer la reacción del público al instante. La risa del público es un chute
de adrenalina increíble.
P: ¿Qué
ha logrado la comedia en la sociedad?
R: Retratar esos entornos que están
llenos de restricciones. Ha avanzado a la gente en lo que se refiere a la
empatía, a comprender y sobre todo a que la gente busque una vía para expresar
sus opiniones.
P: ¿A qué se refiere
cuando dice que “abre mucho”?
R: La comedia es muy liberadora. Es una
oportunidad de quitarte todas las responsabilidades y seriedades de la vida, y
además es una manera muy inteligente de tratar temas que en otros ámbitos puede
ser más reaccionaria.
P: ¿Toda comedia es
positiva?
R: No. También hay comedia malvada. Hay
gente que hace las cosas por despecho. Gente que no debería hacer comedia
cuando no tiene ni autocritica de sí mismo. Hay que saber reírse de uno mismo,
porque si no se tiene esa capacidad,
lo único que se pretende es “comerle la cabeza” a los espectadores.
P:
¿De qué se ríe más la gente?
R: Lo que más gracia le hace es ver una
versión paródica de la desgracia de una persona. Creo que si consigues mostrar
un personaje que su vida es un desastre y tiene un toque de perdedor pero le
sacas un lado cómico, a la gente eso le encanta.
También gusta que tenga un toque
infantil, porque para el espectador
que lo ve es como poder ser adulto y seguir siendo infante al
mismo tiempo. A la gente le gusta la gente mala… pero también necesita saber
que puede haber una oportunidad para todos.
P:
¿Se le ha escapado alguna risa en medio de la obra? ¿Cómo reaccionó?
R: Sí. Al público le gusta mucho cuando
te liberas y te ríes de tus propias gracias. Ha habido momentos en los que
decía “esto es de locos”. Al público consigues atraparle con la comedia si a ti
mismo te hace gracia lo que estás haciendo. Lo importante es que tú te creas lo
que haces.
P:
¿Sobre qué temas nunca se podría hacer humor?
R: Eso es algo personal. Uno a la hora de
hacer comedia, teatro o cine tiene que hacer aquello que le atrae, que le guste
y se sienta de acuerdo. Yo tengo mis vetos que a lo mejor dentro de 5-10 años
se me caen, pero personalmente yo no haría comedia sobre algo que sé que hay
gente que lo pasa mal… Cosas que ya está el día a día demostrando que es un
drama muy grande.
P: ¿Sobre qué temas sí
debería hacerse comedia?
R: Yo creo que hay que hacer comedia de
política continuamente, porque si no quemamos los gobiernos, los ayuntamientos…
hay que tranquilizar a la gente haciendo comedia.
P:
¿Alguna anécdota divertida?
R: A veces la gente te contesta en escena, te hace chistes…
Me acuerdo que iba a tirar al suelo una plancha y una señora dijo “¡no, esa
plancha no, qué me puede venir bien!”. Siempre las señoras. En mi primer debut
fuera del ámbito académico nada más empezar la obra dijeron “vaya mierda esto
del teatro” y tú dices “tierra trágame”.
¿Cómo se hizo?
¿Cómo se hizo?
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