martes, 25 de noviembre de 2014

“El humor es una buena herramienta si quieres hacer que un anuncio se entienda y se recuerde”

Koldo Edorta Atxaga, profesor de creatividad y diseñador gráfico


Un cacahuete. ¿Quién come cacahuetes? Un elefante. ¿Qué tiene un elefante? Buena memoria. ¿Qué tiene mucha memoria? Un disco duro… ¡Un ordenador! Ahí quería yo llegar. Así es como Koldo Edorta Atxaga comienza una de sus clases de creatividad en la Universidad Pública del País Vasco. Un profesor que considera que un ambiente informal es necesario para que fluyan las ideas. Una charla entretenida en la que Koldo analiza el papel del humor en la creatividad.


P: El humor va variando con el tiempo al igual que las costumbres, ¿quizá no sea el método más efectivo para que una campaña sea memorable?

R: Claro, es lo que tienen las cosas muy explosivas en un determinado momento. Si quieres llamar mucho la atención y ser muy fresco en el momento hay muchas posibilidades de que al cabo del tiempo esa manera de actuar pase de moda y no resista el paso del tiempo. Si utilizas un lenguaje más clásico va a perdurar durante el tiempo con mayor garantía pero a lo mejor no tiene fuerza en un principio, y la publicidad tiene una vida muy corta.

La sociedad va variando. Quien hace publicidad tiene que hacer trajes a medida de la gente. Por ejemplo, cuando caen los modelos de referencia el humor absurdo se revela como una manera más fresca de afrontar la realidad.

P: La publicidad como ha dicho representa la sociedad, ¿no podría ser la encargada de frenar algunos estereotipos?

R: Todo está relacionado, todo se alimenta, y la publicidad desde luego ni busca ni desea cambiar la sociedad. La publicidad está al servicio de una empresa comercial que quiere tener beneficios en su máquina registradora. De ti depende también la ética que manejes, hasta donde estás dispuesto ser populista o no. Creo que no es una función de la publicidad.

P: Esa ética entra dentro también de utilizar el sexo en las campañas ¿quién dicta si se puede utilizar o no ese tipo de contenido?

R: No hay unas normas estrictas, sí hay un órgano regulador que es Autocontrol y luego está el sentido común, quieres notoriedad en una campaña pero no a cualquier coste. No vas a quemar la reputación de una marca haciendo un anuncio muy llamativo pero que cree suspicacias o hiera sensibilidades del público objetivo. No arriesgas eso porque es un juego a largo plazo.

P: Sin embargo ha habido marcas que han jugado esas cartas, por ejemplo Media Markt con su anuncio en el mundial. Aparecían dos mujeres enseñando escote y el titular era: “Verás las mejores delanteras del mundo”. El sexismo se escuda en el humor, ¿arriesgaron demasiado?

R: Ahí creo que hay una voluntad. Media Markt piensa que al público al que se dirige va a hacer una compra por precio y no tienen la intención de engatusar con un lenguaje muy elevado. Es un humor más rudo y es marca de la casa.

P: Como dice su lema:“yo no soy tonto”

R: Claro, es un sistema de comunicación directo. Se lo pueden permitir porque no buscan un público que exija refinamiento, lo que quiere ese público son precios bajos. El propio diseño gráfico de sus folletos es también estridente. Es marca de la casa y en el plan estratégico han decidido que no les perjudica.

P: ¿Se puede medir objetivamente la creatividad?

R: Se puede comprobar, lo que persigue la creatividad es favorecer la comunicación. Si haces un test posterior en el que la gente recuerda la marca y la campaña y tiene una opinión positiva de ella, la cosa va bien.

P: Dicen que la creatividad es un músculo, y hay que trabajarlo. ¿Dónde está ese músculo? En la cabeza, en la vista...

R: Igual no hay que poner unas fronteras tan definidas porque la creatividad efectivamente tiene una reacción física. Te provoca una reacción en los sentimientos, que puede ser la risa, la congoja, la tensión… Para llegar a que tu cuerpo reaccione de esa manera, para soltar una carcajada.
Sí, es un ejercicio cerebral, pero no es un ejercicio lógico. No sigue una regla establecida sino que busca que a través de tu audacia y de la libertad de pensamiento te atrevas a recorrer parcelas que de otra manera no. 
Tú haces la mitad del trabajo, la otra mitad la hace el espectador que redondea el sentido de lo que le propones dice: “ya lo pillo”, como si fuera un chiste.  Ahí decides tú, y decides apostando. No sabes si eso va a funcionar tan bien como tú crees pero no lo haces a tontas y a locas. Utilizas el sentido común.

P: ¿Ese sentido común es el que regla entre que algo sea muy creativo y a su vez no deje de considerarse una campaña publicitaria?

R: Bueno, divide las etapas y creo que eso si es importante. Hay una etapa en el proceso de creación que es la ideación, y ahí hay que jugar con libertad, sin límites y sin ninguna crítica. Todas las ideas que se te vengan a la cabeza por locas que sean considéralas y apúntalas. Después de esa sesión que es agotadora, algunas ideas serán insensatas e imposibles de aplicar en una campaña. Ahí entra ese sentido común que es la parte más racional, tenemos que evaluar de todo lo que hemos pensado qué se salva y debemos racionalmente comprobar que esa idea que salió de una manera muy loca sirve.

P: Por tanto, si buscamos lo novedoso ¿Cómo es que todavía funcionan los clichés?

R: Tienes muy poco tiempo para comunicar tu mensaje, y en ese poco tiempo si te apoyas en estereotipos enseguida se reconocen. Gracias a ellos podemos reconocer un personaje en un segundo. Tiene menos matices y es más burdo... Si pero es más directo, y en publicidad estamos obligados a hablar con mucha rapidez, de manera casi inmediata. Lo malo que tiene es que son más restrictivos.



P: Como debemos trabajar en grupo y crear un buen ambiente ¿el humor puede ser el mecanismo que disuelva diferencias?

R: El humor siempre ayuda, y no solo pare disolver diferencias si no para pensar de una manera más relajada. El  publicista Ogilvy decía que cuando estuvieras afrontando la publicidad pensaras de la manera más divertida posible, que te lo tomaras como si fuera un chiste. De esa forma estás más desinhibido y serás capaz de integrar cualquier idea. Si tienes la tensión de solo decir las ideas buenas, te vas a callar unas cuantas, y si te callas unas cuantas no puedes avanzar. El grupo se va quedando callado hasta que se bloquea y ya no funciona.
El humor sirve para desdramatizar y solo habiendo dicho 10 tonterías vas a llegar a la doceava que quizá tiene sentido. Nunca habrías podido llegar a esa idea sin pasar antes por las anteriores. Esto solo se da en un clima de humor.



martes, 18 de noviembre de 2014

“La gente me dice que cobro por contar chistes, pues que lo hagan ellos. No todo el mundo vale”

Iván Ivenian, monologuista, productor y estudiante de Publicidad

  

         Cercano y cómico desde el primer momento. Con tan sólo 22 años Iván Pérez, o como su nombre artístico dice, Iván Ivenian, es uno de los productores y representantes de Encomediados. Además, colabora en un programa de Radio Euskadi y estudia Publicidad en la UPV/EHU.  Junto a su compañero Aitor Vidaurreta forma el grupo Bocabeats, donde mezclan humor y beat box para hacer monólogos.
             
 P: ¿Qué es Bocabeats?

R: Somos un dúo y hacemos monólogos incluidos con beat box. Versionamos las canciones más conocidas. Intentamos variar un poco: Michael Jackson, Queen, reggaetón… Interactuamos con el público pidiéndoles canciones. Cuando nos piden las que no tenemos hacemos cosas de otros cantantes, improvisamos. Si vemos que la gente se implica mucho les decimos que ellos van a construir nuestro show. En realidad hacemos lo de siempre pero con una falsa improvisación, aunque luego algo sí improvisemos.

P: ¿Tiene relación el nacimiento de Bocabeats con la idea de mezclar beat box y monólogos?

R: Sí. Nosotros nos conocíamos de clase, Aitor sabía un poco de beat box y fuimos aprendiendo poco a poco. De repente vi que había un concurso llamado “Izarren distira” y decidí presentarme sin decírselo a nadie. Entonces pensé: “¿y si hago beat box pero con humor?”. Hice la actuación y la gané. Luego me junté con Aitor, fuimos a un concurso de Cantabria que se llama “Tu sí que sabes” y probamos con lo que sabíamos: beat box con humor. Llamó tanto la atención que ganamos.

P: Innovar llama la atención, pero, ¿es eficaz a la hora de hacer reír y conectar con la gente?

R: Nadie lo hace, es diferente. Nosotros como monologuistas no somos ni uno más, porque hay gente muy buena. Estamos a años luz de ellos, el monólogo no es nuestro punto fuerte, pero al hacerlo diferente…  Hemos llegado a hacer que la gente baile como si fuese una discoteca, hay veces en las que el beat box cuaja y otras en las que no.

P: También depende del público.

R: Está claro. Cada bar es un mundo, cada público es un mundo… no siempre reaccionan igual. Yo sé que está mal decir esto, pero es que nosotros nunca ensayamos. Si sacamos algo nuevo sí, pero sino no.

P: ¿A qué se refiere cuando dice “algo nuevo”?

R: Canciones nuevas, bases… Las cosas que más tiempo llevamos haciendo son las que peor hacemos. Yo nunca puedo ensayar delante de gente, pero igual le cuento algún chiste a un amigo y veo su reacción. Entonces, cuando voy a contarlo en un monólogo me acuerdo de la reacción de mi amigo y me lo pienso mejor.

P: ¿No ensaya pero prueba con amigos?

R: Exacto. Cuando más ensayo es en la ducha y solo. No tengo escrito todo esquemático y nunca se lo leo a nadie.

P: Ha actuado en el concurso de TV “Tú sí que vales”, ¿cómo fue la experiencia?

R: Antes de salir a actuar yo oía cómo la directora le decía a Risto “crújele”, refiriéndose al concursante anterior. Ya sabían quién iba a pasar y quién no, porque había un mago muy bueno al que el público dijo que sí y el jurado que no. Estaba claro que a él le iban a decir que no porque ya había pasado otro de improvisto, y en la emisión salió el último, cuando ya la gente no lo ve. Así va la tele.

El caso es que cuando actué yo, nada más terminar, Paquirrín dijo: “Yo también tengo un monólogo hecho, ¿puedo bajar?”. En ese momento me di cuenta de que me habían llevado como señuelo.

P: ¿Por qué cree que el humor es importante en la vida cotidiana?

R: Todo el mundo lo necesita. El País Vasco es el mejor sitio para actuar, porque la gente de aquí es más reservada en cuanto a humor. Ven a un humorista y dicen “qué valor tiene ese para subirse a un escenario, vamos a escucharle”. En cambio, vas a Andalucía a actuar y sabes que de los 30 que te ven, 15 son más graciosos que tú.  Aquí en cambio no pasa eso.

También hay gente que no tiene respeto, gente que está en un bar y se pone a hablar más alto que tú. A mí me da igual porque me pagan por ello, yo pongo el piloto automático y cobro. Pero la gente que está viendo la actuación… molesta. Yo he hecho actuaciones para dos personas o para gente que no me escucha, pero yo he cobrado.

P: Da a entender que como cobra, le da igual.

R: Es verdad. Por eso me llevo mal con los periodistas, porque como hablo tanto, cogen las partes en las que la lío (risas).  Lo que quiero decir es que yo estoy acostumbrado a que hablen, que si lo hacen no lo hago a gusto, pero no se me acaba el mundo. Mañana hago otra actuación. Pero para la gente que lo ve es una falta de respeto.

Lo del dinero es que los artistas, aunque no se vea así, es un trabajo también. La gente cree que los artistas lo hacen por amor al arte, pero es otro trabajo.

P: ¿Está infravalorado?

R: En cuanto a dinero sí. La gente dice “es que cobras por contar chistes”, pues que lo hagan ellos. No todo el mundo vale.

P: Estudia Publicidad en la UPV/EHU, ¿es entonces un hobby hacer monólogos o la publicidad es el as en la manga por si no triunfa como monologuista?

R: Ahora mismo estoy trabajando en Encomediados, estudio publicidad, hago monólogos y trabajo de representante. Para mí lo ideal sería hacer las dos cosas. Trabajar como publicista y los fines de semana hacer monólogos. Es complementario. Lo mejor sería trabajar en una agencia de publicidad programando eventos.

P: ¿Qué es lo que más le ha costado aprender como monologuista?

  R: Saber cómo reaccionar cuando la gente habla mientras hago el monólogo. El problema es que no nos enseñan que cuando damos una charla no tenemos que decir “¿me entendéis?” porque se trata al público de tonto, lo que tenemos que decir es “¿me estoy explicando bien?”. 





¿Cómo se hizo?

“Las sociedades más libres son las que tienen más capacidad de reírse de si mismas”

Paco Obregón, actor de teatro, televisión y cine

Paco Obregón en Rec 4 interpreta al Dr. Ginard
           Durango. Ai ama!. Dos camareros. Una variedad de “pintxos” sobre la barra. Una cafetera industrial en pleno funcionamiento. El olor del café recién hecho. Un bar distinto: tiene mesas, sillas, un sofá, una lámpara con forma de araña, letras y animales de madera. Todo de estilo “vintage”. Algo que no tiene: televisión. Las cuatro paredes del bar Ai ama! atienden a un gentío continuo. Entre la multitud sentado en una de las mesas está el durangués Paco Obregón. Él licenciado en Magisterio se dedica desde hace más de 40 años a actuar tanto en televisión, en cine como en su verdadera pasión: el teatro. Con un café solo y la llamada de un amigo se prepara para la entrevista.

P. Sus comienzos fueron en teatro pero también ha actuado en series de televisión como Los Serrano, Camera Café, Doctor Mateo, Águila Roja, La que se avecina, Los misterios de Laura, etc. Por ello, ¿en que se diferencian el teatro y la televisión?

R. Pues los actores de televisión son como corredores de al menos de 400 metros lisos. En cambio, los actores de teatro somos corredores más de 10.000 metros o maratón. Por eso yo me siento muy raro haciendo televisión, porque es como si le pides a un maratoniano que corra 100 metros. Son unos tiempos y unas velocidades que yo no comprendo ni consigo. Aunque soy un hombre enérgico, cierto es que soy de pueblo y tengo un tiempo lento para mis cosas y las cosas que me parecen realmente importantes en la vida. Creo que esas cosas se consiguen madurando muy lentamente y con tiempo. La televisión, en cambio, es instantánea, va todo rápido. Mientras que el teatro tiene otros tiempos para crearse.

P. ¿El ensayo por ejemplo?

R. Por supuesto. El ensayo prácticamente no existe en televisión. El ensayo es prueba por definición. En teatro vas probando, vas tanteando, vas creando poco a poco. Yo me siento bien ensayando, no me cansa, por eso me apasiona el teatro más que la televisión.

P. ¿Cree que la gente valora más una obra con drama, es decir, una tragedia, que algunas obras con estilo cómico?

R. Si, podría ser.

P. ¿Por qué cree que sucede esto?
R. Quizás porque la comedia nace después y detrás del drama, ya que hay comedias que previamente son tragedias. Eso ya le da un aspecto de segundón. También podría ser porque el drama trata de las zonas más oscuras del ser humano mientras que la comedia en ese sentido alcanza menos, no tiene esa dimensión puesto que extrae muchísimo material de lo más cotidiano, de lo más elemental. Esa es la diferencia.

P. ¿Y desde el punto de la interpretación? ¿Es lo mismo representar una tragedia que una comedia?

R. No. Es mucho más arriesgado trabajar la comedia que el drama. En el sentido de que es muchísimo más cruel el fracaso o el error en la comedia que en la tragedia. También diría que los actores de una comedia sufren prácticamente lo mismo que los de una tragedia. Es decir, cuanto más sufra un personaje más cerca estaremos de la comicidad. Nos reímos porque sufren terriblemente y cuanto más sufran más cómicos son. Nos reímos de la banalidad de sufrir por cosas que no merecen la pena, por ejemplo, Sabino Arana sufrió muchísimo porque no sabía si en sus 48 apellidos había uno que no era vasco.

P. ¿Diría que hoy en día se utiliza más el humor en los medios de comunicación que hace unos años, por ejemplo, que en los 70 u 80?

R. Es posible.

P. ¿Por qué?

R. Yo creo que las sociedades más libres son las que tienen más capacidad de reírse de si mismas. Por lo tanto, hace unos años, esto era una sociedad mucho menos libre y quizás el humor no se permitía. Ya que la libertad y el humor son dos cosas que van muy unidas. Por ejemplo, si tu te puedes reír de tu lehendakari como de cualquier otro ser humano, si puedes celebrar el carnaval y puedes hacer humor continuamente, es decir, que el carnaval se extiende en los 365 días del año, es una sociedad libre. Si ese carnaval solo se permite en determinadas circunstancias o en determinados lugares, pues eso no va bien ya que es una sociedad menos libre.

   P. ¿Cree que en momentos de crisis, como la que se esta viviendo, el humor toma más relevancia en nuestro día a día?

   R. Bueno, aunque es más difícil, más doloroso o doliente, a la vez quizás es más necesario. Porque reírte de ti mismo en los momentos en que las cosas no van bien, es más complicado, pero es imprescindible porque puedes echar una miradita y ver si en realidad estás haciendo las cosas de forma correcta o no. Por ejemplo, si una persona que padece cáncer se ríe cuando habla de ello, es porque acepta su dolor. Además en la medida que no arroja angustia, sufrimiento a los demás es mucho menos egoísta. Por eso, el humor está muy unido con la generosidad, y no a lo contrario.

P. Finalmente, ¿qué recursos se pueden utilizar para comunicar con humor?

R. Bueno creo que lo más importantes para comunicar con humor es saber a quién estás hablando y acercarte a ellos. Asimismo debes ver el discurso que vas a transmitir de una forma relativa y dúctil porque si lo que vas a contar son verdades absolutas entonces no tienes ningún sentido del humor y además estarás por encima de los demás. En cambio, el humor exige estar al mismo nivel, no se trata de hablar desde pedestales y con verdades absolutas sino tener la capacidad de colocarse al mismo nivel que el resto. Por otro lado, tienes que tener una capacidad crítica y autocrítica para tener sentido del humor. Porque quien trata de imponer las cosas, por ejemplo un dictador, no tiene ningún sentido de humor. De forma que tampoco tiene ninguna capacidad de crítica hacia sus convicciones. El mejor antídoto contra la imposición es el humor. Ya que justamente el movimiento, la posibilidad de ver las cosas de otra manera, de cambiarlas, de modificarlas…es lo que hace que el humor exista, si no es imposible.


¿Cómo se hizo?





martes, 4 de noviembre de 2014

“El humor es la forma de meterse en la realidad interior sin que sea tan doloroso”

            Interpreta, escribe y dirige sus propias obras. Samuel Gibert, de 36 años, estrena el 9 de noviembre en la Sala BilboRock su nueva obra “BILBAO 31-F”, que trata sobre una fiebre que afecta a todos los países, menos a Bilbao.

            Nacido en una familia de artistas ha tenido como referentes a sus padres y su hermano, que le enseñaron a tener criterio, confianza y a saber lo que es capaz de hacer uno con su propio talento. El teatro era una afición, pero en cuanto descubrió que la comedia funcionaba pensó: “esto es maravilloso”. Su otra pasión es enseñar a adolescentes y adultos a interpretar. Y así lo hace en La Escuela de Arte Muzzik, en Bilbao.


P: ¿Cuál es la importancia del humor en el teatro?

R:  El humor consigue relajar a la gente y hacerles ver que no hay que tomárselo todo de manera tan seria, que no todo es tan dramático. En la mayoría de los casos la comedia saca el lado irónico y gracioso de aquello que no es tan sagrado como parece.

Temas como política vasca, terrorismo, identidad social… el humor hace ver que no es una cosa como para que tengamos que “pegarnos de leches”. De ahí el éxito de Vaya Semanita.

P: ¿Es más fácil llegar al público a través del humor?

R:  Al público le encanta reír, divertirse, se abstrae muchísimo. Y para el actor es muy reconfortante reconocer la reacción del público al instante. La risa del público es un chute de adrenalina increíble.

P: ¿Qué ha logrado la comedia en la sociedad?

R:  Retratar esos entornos que están llenos de restricciones. Ha avanzado a la gente en lo que se refiere a la empatía, a comprender y sobre todo a que la gente busque una vía para expresar sus opiniones.

       También es una forma de evadirse y meterse en la realidad interior sin que sea tan doloroso, porque si nos ponemos serios todo resulta demasiado cargante. Abre mucho a la gente, le invita a soñar, a ver que el mundo es más que lo que tenemos delante… En la parte emocional la comedia abre mucho.




P: ¿A qué se refiere cuando dice que “abre mucho”?

R: La comedia es muy liberadora. Es una oportunidad de quitarte todas las responsabilidades y seriedades de la vida, y además es una manera muy inteligente de tratar temas que en otros ámbitos puede ser más reaccionaria.


P: ¿Toda comedia es positiva?

R:  No. También hay comedia malvada. Hay gente que hace las cosas por despecho. Gente que no debería hacer comedia cuando no tiene ni autocritica de sí mismo. Hay que saber reírse de uno mismo, porque si no se tiene esa capacidad, lo único que se pretende es “comerle la cabeza” a los espectadores.

P: ¿De qué se ríe más la gente?

R:  Lo que más gracia le hace es ver una versión paródica de la desgracia de una persona. Creo que si consigues mostrar un personaje que su vida es un desastre y tiene un toque de perdedor pero le sacas un lado cómico, a la gente eso le encanta.
      
     También gusta que tenga un toque infantil, porque para el espectador que lo ve es como poder ser adulto  y seguir siendo infante al mismo tiempo. A la gente le gusta la gente mala… pero también necesita saber que puede haber una oportunidad para todos.

P: ¿Se le ha escapado alguna risa en medio de la obra? ¿Cómo reaccionó?

R:  Sí. Al público le gusta mucho cuando te liberas y te ríes de tus propias gracias. Ha habido momentos en los que decía “esto es de locos”. Al público consigues atraparle con la comedia si a ti mismo te hace gracia lo que estás haciendo. Lo importante es que tú te creas lo que haces.

P: ¿Sobre qué temas nunca se podría hacer humor?

     R:  Eso es algo personal. Uno a la hora de hacer comedia, teatro o cine tiene que hacer aquello que le atrae, que le guste y se sienta de acuerdo. Yo tengo mis vetos que a lo mejor dentro de 5-10 años se me caen, pero personalmente yo no haría comedia sobre algo que sé que hay gente que lo pasa mal… Cosas que ya está el día a día demostrando que es un drama muy grande.



P: ¿Sobre qué temas sí debería hacerse comedia?

R:  Yo creo que hay que hacer comedia de política continuamente, porque si no quemamos los gobiernos, los ayuntamientos… hay que tranquilizar a la gente haciendo comedia.

P: ¿Alguna anécdota divertida?

R:   A veces la gente te contesta en escena, te hace chistes… Me acuerdo que iba a tirar al suelo una plancha y una señora dijo “¡no, esa plancha no, qué me puede venir bien!”. Siempre las señoras. En mi primer debut fuera del ámbito académico nada más empezar la obra dijeron “vaya mierda esto del teatro” y tú dices “tierra trágame”. 


¿Cómo se hizo?

“Dentro del blanco y serio ambiente hospitalario, el payaso ofrece color”

Maru De Rosa, payasa de hospital, actriz, cantante y profesora de teatro

Argentina. Hospital Pediátrico de Rosario. En una sala “aburrida” se encuentran cinco personas. Llevan batas blancas. No son médicos, no llevan fonendoscopios, instrumento que utilizan los especialistas para escuchar los sonidos internos del cuerpo. En cambio, van acompañados de un acordeón, un ukelele y humor. Con ropa llamativa y adornos coloridos: flores, narices rojas y sombreros. Cualquiera diría que se han confundido de lugar pero parece ser que no. ¿Por tanto, quiénes son? Son los cinco payasos que completan Locura de Clown: Maru De Rosa, Nicolás Cefarelli, Estepi Caminotti, Lucila Valfosca y Franco Pugnalon. Un grupo que comenzó con la inquietud de Maru De Rosa, de 26 años.
           Tras conocer a una payasa comunitaria del equipo de Patch Adams que viajaba por los hospitales del mundo, De Rosa comenzó a investigar sobre el arte y la salud. En ese momento invitó a los otros cuatro artistas a formar parte del proyecto y surgió Locura de Clown. “Siempre trabajé con y para niños, entonces me encontré en la necesidad de vincular el arte con los espacios hostiles para ellos”, comenta Maru DeRosa en una entrevista por correo electrónico.

P. ¿Por qué un payaso en un hospital?
 
R. A través del payaso, uno es inocente y el mundo es todo el tiempo un gran espacio lleno de cosas por descubrir. El juego del payaso se basa en estar conectado con todos los sentidos en el presente, para valorar ese instante como único objetivo, para moldearnos a lo que los niños quieren que seamos: un superhéroe, un poeta, una princesa, un elefante. Creemos que el hospital es un medio hostil y a veces frío, donde los niños no deciden nada de lo que les sucede. Entonces es aquí donde la presencia del payaso cobra una misión fundamental: darles protagonismo a cada uno de los niños, dejar que –dentro de un marco donde no pueden elegir– decidan sobre nosotros y aunque sea por un rato se conecten con sus aspectos sanos, desde el juego, ya que los niños nunca –o casi nunca– pierden las ganas de jugar.

P. ¿Qué rol cumple Locura de Clown en un hospital?

R. Nosotros trabajamos tanto con los niños internados como con sus familiares y acompañantes. Es por eso que consideramos que el artista en el hospital cumple el rol vincular, es decir que abre puentes de comunicación entre las personas y los espacios.

P. ¿Cómo reaccionan los enfermos al verles por primera vez?

R. La primer reacción es de asombro. Los bebés abren los ojos atónitos ante la presencia colorida y musical de los payasos. Muchos de los niños nos ven pasar por la puerta de la sala, y nos salen a buscar. Nosotros trabajamos desde el permiso. Es decir, sólo jugamos con los niños que tienen ganas de hacerlo. Pedimos permiso desde fuera de la sala, a veces es literal con la pregunta “¿Podemos pasar?” y otras veces con una conexión a través de la mirada nos damos cuenta de que somos bien recibidos.
P. ¿El humor se diferencia en algo al actuar ante niños, adultos o ancianos?

   R. El clown tiene la maravillosa cualidad de trabajar desde la inocencia, sin dejar de lado la picardía o la viveza. En este sentido el humor del payaso es universal. Si tomamos como ejemplo las películas de Charles Chaplin, todos los momentos humorísticos harán divertir a un niño, a un adulto y a un anciano. Los ancianos y los niños se parecen mucho, y a todos, tengamos la edad que tengamos, nos gusta que nos cuenten historias, que nos lleven a otros mundos.

P. ¿Cómo ayuda el humor en el ámbito hospitalario?

R. Dentro del blanco y serio ambiente hospitalario, el payaso ofrece color y una invitación inusual a formar parte de algo que puede ir más allá de un lugar hostil. Nosotros tenemos un vestuario muy cuidado, con telas que responden a las medidas de bioseguridad necesarias. Utilizamos guardapolvos (batas) con la clara intención de transmitir que los payasos “somos parte” del hospital y que dicho ámbito puede no ser tan hostil. Es decir que no todo lo bueno, divertido y colorido tenga que pertenecer necesariamente al “afuera” del hospital.
 
P. ¿Qué importancia tiene el humor en contacto con el enfermo?

R. Nosotros trabajamos desde el arte, y muchas veces tiene que ver con el humor pero también con la música, la poesía, las historias, las improvisaciones, siempre empapadas de un tono dulce y simpático. Nuestro “éxito” es poder crear un ambiente de juego en un espacio donde no hay lugar para el mismo. Por otra parte, cuando jugamos con los niños, no vemos “un niño enfermo”, sino que vemos un sujeto complejo y completo que siente y vive muchas otras situaciones además de la internación. Entonces, tenemos la posibilidad de jugar con todos los aspectos sanos del niño, para poder focalizarnos en ellos y que pueda estar más fuerte y anímicamente contenido como para enfrentar una enfermedad.
 
P. ¿Podría definir 6 o 7 razones por las que es positivo comunicarse con humor con los pacientes? ¿Cuáles y por qué?

R. Realmente estamos investigando mucho acerca del tema, ya que hay muy pocos estudios acerca de los efectos del arte en la salud. Nuestro referente y gran amigo es el Dr. Gustavo Rivara, payaso de hospital de la ONG amiga Bola Roja, de Perú. Él ha investigado cuantitativamente “los efectos del clown como analgésico no farmacológico”, requeriría una entrevista aparte hablar sobre sus trabajos y estudios.  
Aunque, podemos decir que es positivo comunicarse desde el humor porque:
·       Brinda otra forma de ver el mundo
·      Permite centrarse en cada una de las personas, fortaleciendo la subjetividad y la autoestima.
·       Brinda la posibilidad de elección
·     Ofrece herramientas como puente para la salud. Por ejemplo, una vez había un niño con discapacidades severas motoras y mentales, estábamos intentando jugar con él, pero no parecía haber conexión alguna. En un momento comenzamos a cantarle una canción, él empezó a reír y tanto su madre como sus familiares venían a ver lo que sucedía…nunca le habían cantado. Pues ahora saben que pueden hacerlo.

¿Cómo se hizo? 


locuradeclown
Grupo Locura de Clown (Argentina)


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