En la
literatura el humorismo no se valora de forma seria
“Si la lectura entra con
suavidad, placer o alegría hace que el lector piense que no está aprendiendo,
que no le reconforta culturalmente”. Antonio Orejudo, escritor español,
explicaba en el Festival Ja! La Risa de Bilbao lo difícil que es hacer humor
en la literatura. Por su parte, Ignacio Echevarría, crítico nacional, añadía:
“Hay que vencer la barrera que se tiene con el humor, ya que también requiere
inteligencia”.
El Festival Ja! La Risa de Bilbao
celebra desde el día 2 hasta el 12 de octubre la V edición internacional de
literatura y arte con humor. Allí, Ignacio Echevarría y Antonio Orejudo dialogaron entre ellos
hasta llegar al acuerdo de que el humor no es sólo risa ni comedia. “La
Celestina es de humor, de mal humor, pero humor”, comenta el autor. Echevarría, por su parte, aclara que
cuando se habla de humor en literatura siempre se asocia a la comedia y la
sátira, pero que también está en la ironía y la tragedia, porque, en ambos
casos, “es muy difícil encontrar una obra en la que no aparezca”.
Escritor y crítico concuerdan en que hay varios problemas con el humor en la
literatura. Uno de ellos, es que el conocimiento se asocia con lo serio,
pero que autores como Borges y Kafka tenían fama de serlo cuando sus
obras eran humorísticas. El segundo, y para ellos el más importante, es que al
lector le gusta sentir, no reírse. “Gusta la literatura sentimental, que no es
humor, todo lo contrario”, dice Ignacio Echevarría.
La
comedia de Oro
Cinco siglos más tarde, como comentaron
Orejudo y Echevarría en su ponencia, los sucesores de los escritores del Siglo
de Oro son Javier Marías y Almudena Grande, entre otros.
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