Una frase pegadiza y una imagen graciosa. Ola ke ase. Ola ke dise. España. Millones de personas comparten la imagen de una llama. La clave de su éxito: el humor. Humor absurdo. Una imagen viral que va mutando por internet y cruza el charco. Una frase que tiene 2.710.000 resultados en Google. Su nombre: meme.
martes, 16 de diciembre de 2014
lunes, 15 de diciembre de 2014
“Me obsesiona bastante que todas las cosas que cuento se entiendan”
Mauro Entrialgo, narrador
de historias
Hablar de Mauro Entrialgo es hablar de uno de los titanes del
tebeo íbero. Carga a sus espaldas con decenas de publicaciones que se extienden
más allá del cómic alcanzando a la música, la literatura e incluso el
celuloide. Como autor, es el padre de personajes como Tyrex o Herminio
Bolaextra. Como persona, es extraordinaria.
PREGUNTA: Se considera un
narrador de historias. De todos los medios o formatos en los que ha trabajado,
¿cuál le ha permitido expresarse mejor?
RESPUESTA: Me gusta mucho el cómic por varias razones. En primer
lugar, es un medio en el que se pueden contar cosas complicadas de manera
sencilla, llegando a mucha gente sin tener que rebajar la flexibilidad del
discurso. Luego, como consumidor, me gusta que sea un medio en el que se puede
volver atrás. Si hay un momento concreto de una historia que no has entendido,
no pasa nada si vas unas páginas atrás y lo vuelves a leer. Hay otros medios en
los que me perturba que si me pierdo un momento no pueda ir para atrás. Son
consideraciones que tengo con los hilos temporales de las historias.
P.: Llevas publicando
‘Herminio Bolaextra’ desde finales de los 80.
¿Podrías decir que Herminio es tu personaje fetiche o tu creación
favorita?
R.: En cierto modo sí, porque es uno de los personajes más
conocidos, y también porque es personaje muy llano y simple: se basa en cierto
tipo de gags y de bromas que siempre
giran en torno al mismo tema.
P.: En una entrevista
anterior publicada en este mismo blog, Paco Alcázar declaró: “Tirar siempre delmismo personaje acaba quemando al personaje”. ¿Cree que Herminio podría
“quemarse”?
R.: Sí, más que nada porque creo que no sería capaz de aportarle
la suficiente dosis de gags fuertes
que podría aportar si tuviera que escribirlo más de vez en cuando. Las
historietas de Herminio se vienen publicando en ‘TMEO’ a razón de media página
bimestral durante años; pero sólo he hecho eso: media página bimestral. Sería
muy complicado tener que contar muchas historietas con él frecuentemente. Con
historietas como las de Ángel Sefija, que son más contemplativas o que tienen
un universo más amplio, sí que puedo aguantar el tirón de estar contando cosas
más a menudo.
P.: ¿Qué le identifica
como autor de tebeos? Dejando el aspecto gráfico a un lado.
R.: No sé cuál es la percepción exterior, pero mi idea es que todo
lo que cuento tenga cierta claridad. Me obsesiona bastante que todas las cosas
que cuento se entiendan y que lo haga cualquier tipo de público. Soy capaz de
caer un poco en lo reexplicado -y lo reexplicado es siempre menos gracioso que
aquello que obvia muchas explicaciones- a cambio de que haya más gente que
entienda lo que cuento. Siempre intento que la claridad sea la marca de mis
historias.
P.: ¿Crees que el humor
es una herramienta eficaz para transmitir una idea? Por ejemplo, una noticia.
R.: El humor es efectivo porque comunica rápidamente y es
placentero para el receptor, pero no puede contar cosas con profundidad. Cuando
alguien que haya leído todas las noticias y haya leído artículos de opinión lee
un chiste, puede que entienda una forma nueva de ver aquello que ha leído; pero
no le va a aportar toda la información que aporta una lectura seria de
contenido.
P.: Gabriel Aresti decía
que la poesía es un martillo. ¿Es el humor un mazo?
R.: En ocasiones sí. A veces el humor es señalar cosas, indicar
una zona en la que alguien no se había fijado. Es una forma de considerar el
humor.
“Siempre intento que la claridad sea la
marca de mis historias”
“El humor es efectivo porque comunica
rápidamente y es placentero para el receptor”
sábado, 6 de diciembre de 2014
“El humor negro es algo que no puedo quitarme de encima”
Paco Alcázar, historietista
2.0
José
ha tenido una pesadilla horrible. Ha soñado que junto a su mujer, embriagado de
Ginebra, ha asesinado a unos amigos y los ha devorado, mientras vestía una
extraña máscara. Margarita, su mujer, cubierta su cara con una máscara de
cuero, replica: “¡Sí, claro, ahora échale la culpa a la ginebra!”. Así es el
humor de Paco Alcázar: cáustico y directo.
Este
gaditano, nacido en 1970, lleva no menos de dos décadas haciendo las delicias
de los amantes de la gracia mordiente y la risa hiriente. Destaca su paso por El Jueves junto a su serie “Silvio José,
el buen parásito”, que ha hecho reír a miles de personas durante casi una
década. Actualmente colabora en Orgullo y
Satisfacción, una revista satírica digital que se financia exclusivamente
con el dinero de los lectores, al más puro estilo crowfunding.
P.: Charles Shultz [creador de Snoopy y Carlitos] dijo una vez: “Dibujar cómics te
destruirá”. Usted además es músico.
R.:
Estoy doblemente destruido, ¿no? [sonríe]. Supongo que lo decía porque dibujar
tebeos es una cosa muy esclava. Requiere el esfuerzo mental de un escritor y el
esfuerzo físico de un ilustrador. Te tienes que pasar el día encerrado pensando
y dibujando.
P.: ¿Lo compagina bien con la
música?
R.:
Bueno, lo de la música no me parece especialmente destructivo. Lo que suele ser
destructivo de la música es la vida del músico, y yo ya renuncié a eso hace
mucho tiempo. Sólo me he quedado con la parte que me interesa, que es grabar música.
P.: Ha publicado sus trabajos
en fanzines, en revistas como ‘El Manglar’, ‘El Jueves’, ‘Mongolia’… y
ahora en ‘Orgullo y Satisfacción’. ¿Cuál es el siguiente paso?
R.:
Pues no lo sé. Me gustaría quedarme en ‘Orgullo y Satisfacción’ mucho tiempo.
Muchas veces en este negocio dependes de accidentes y de cosas que tú no
planeas. Puedes planear, sí, pero yo prefiero dejarme llevar por las
oportunidades que aparecen. Así que el siguiente paso… no sé cuál es.
P.: ¿Cómo definiría su obra?
R.:
No lo sé. Supongo que lo que hago tiene mucho que ver con el humor negro, con
el surrealismo y con el costumbrismo. Es una mezcla un poco curiosa de las tres
cosas. Y el humor negro es algo que no me puedo quitar de encima.
P.: Ahora que lo menciona… ¿Por
qué ese dualismo entre humor negro y humor blanco?
R.:
Supongo que hay más matices, pero sí que es verdad que hay autores que somos
más fácilmente etiquetables. Es algo
inherente a mí, y es difícil explicarlo. No es que yo diga: “Se me ocurren
chistes blancos pero prefiero hacerlos negros”; es mi sentido del humor.
Supongo que a la gente que hace humor blanco hace lo que le pide el cuerpo,
también.
P.: ¿Y no le resulta despectivo
llamarlo “humor negro”, como si fuera algo malo?
R.:
No, no es despectivo. Yo creo que sí hay un humor blanco y un humor negro,
simplemente es una elección más o menos razonada de cada cual. Hay excelentes
autores de todo tipo de humor.
P.: Tradicionalmente han
hablado de Luis Buñuel como influencia de David Lynch. Sin embargo, hace poco
le preguntaron por ello y Lynch dijo: “No he visto ninguna película de Buñuel”.
R.:
Sí, yo también lo leí. Hay muchos caminos inconscientes. De pronto descubres que
has tenido un punto de vista parecido al de otro artista, y es lo más normal
del mundo. Seguramente Lynch habrá tenido influencia de autores que sí que han
tenido influencias de Buñuel.
P.: Entonces, ¿usted qué
influencias reconoce conscientemente?
R.:
Pues… hombre, ¡es que hay miles!
P.: Así, ¿más importantes?
R.:
La escuela Bruguera, que nos marcó a mí y a toda una generación; Daniel Clowes,
que me abrió los ojos a una manera de contar y a unos temas nuevos; Peter Bagge,
que con su costumbrismo marcó una época; Blanquet, un autor francés de humor
negro que gráficamente me fascinó en su momento; Douchet, Chester Brown…
P.: Son unos cuantos, sí.
R.:
Es que hay tanta gente… Todo lo que te gusta en algún momento acaba viéndose
reflejado en lo que dibujas. Y no sólo de tebeos, sino de cine, televisión,
literatura…
P.: Un día un tal Silvio José llegó a su mente para quedarse. Cuéntenos como fue.
R.:
Me trasladé de Barcelona a Madrid. Yo ya dibujaba desde hacía mucho tiempo,
unos 10 años, pero en cosas independientes; no me planteaba ser profesional.
Cuando llegué a Madrid, estuve un tiempo sin ingresos porque tenía algo de
dinero ahorrado. Cuando se acabó el dinero, me dije que tenía que buscarme un
trabajo, y decidí enviar un proyecto a ‘El Jueves’. Se me ocurrió que la idea
de un vago cuarentón podría tener tirón en la revista. Muchas veces, a la idea
básica no tienes que darle muchas vueltas: todo está inventado.
Entonces, tienes que llevar un cliché a tu terreno. O por lo menos eso es lo
que a mí me ha resultado.
P.: ¿Qué distingue a ‘Orgullo y
Satisfacción’ del resto de revistas satíricas del panorama español? Aparte de
que sea digital, claro.
R.:
Pues, aparte de lo que tú dices… Eso, sobre todo para la gente que hace
actualidad política, es muy importante. En los contenidos, ésa es la diferencia
fundamental. Luego… desde mi punto de vista, el equipo de dibujantes somos de lo mejor que había en ‘El Jueves’. En ese sentido, la calidad de lo que
estamos ofreciendo es buena, en mi opinión.
P.: ¿Cómo está siendo la
experiencia de publicar en formato digital?
R.:
Bueno, no es que sea radicalmente distinto, pero es diferente. La
lectura es distinta, y la relación con los lectores también. Esta es una
revista que se sostiene al cien por cien sobre los lectores y los suscriptores.
Funcionará mientras la compren los lectores. Tienes que estar al tanto de lo
que demandan, porque realmente es una revista para ellos.
P.: ¿Volveremos a ver a Silvio
José?
R.:
Tirar siempre del mismo personaje es agotador, y al final acaba quemando al personaje. Un personaje tiene dos, tres chistes y variaciones de ellos. Al
principio, cuando decidimos dejar ‘El Jueves’, mi idea era despedirme para
siempre de él. Pero veo que en ‘Orgullo y Satisfacción’ estoy creando un
universo muy parecido,. No quiero recuperar la serie, pero es posible que,
esporádicamente, haya apariciones del mundo de Silvio en el universo que estoy
haciendo ahora.
"Me gustaría quedarme en ‘Orgullo y Satisfacción’ mucho tiempo"
"Todo lo que te gusta en algún momento acaba viéndose reflejado en lo que dibujas"
¿Quieres saber como se hizo?
¿Quieres saber como se hizo?
martes, 25 de noviembre de 2014
“El humor es una buena herramienta si quieres hacer que un anuncio se entienda y se recuerde”
Koldo Edorta Atxaga, profesor de creatividad y diseñador gráfico
Un cacahuete.
¿Quién come cacahuetes? Un elefante. ¿Qué tiene un elefante? Buena memoria.
¿Qué tiene mucha memoria? Un disco duro… ¡Un ordenador! Ahí quería yo llegar.
Así es como Koldo Edorta Atxaga comienza una de sus clases de creatividad en la Universidad Pública del País Vasco. Un profesor
que considera que un ambiente informal es necesario para que fluyan las ideas.
Una charla entretenida en la que Koldo analiza el papel del humor en la
creatividad.
P:
El humor va variando con el tiempo al igual que las costumbres, ¿quizá no sea
el método más efectivo para que una campaña sea memorable?
R: Claro, es lo que tienen las cosas muy explosivas en un determinado
momento. Si quieres llamar mucho la atención y ser muy fresco en el momento hay
muchas posibilidades de que al cabo del tiempo esa manera de actuar pase de
moda y no resista el paso del tiempo. Si utilizas un lenguaje más clásico va a
perdurar durante el tiempo con mayor garantía pero a lo mejor no tiene fuerza
en un principio, y la publicidad tiene una vida muy corta.
La sociedad va
variando. Quien hace publicidad tiene que hacer trajes a medida de la gente.
Por ejemplo, cuando caen los modelos de referencia el humor absurdo se revela
como una manera más fresca de afrontar la realidad.
P: La publicidad como ha dicho
representa la sociedad, ¿no podría ser la encargada de frenar algunos
estereotipos?
R: Todo está relacionado, todo se alimenta, y la publicidad desde
luego ni busca ni desea cambiar la sociedad. La publicidad está al servicio de
una empresa comercial que quiere tener beneficios en su máquina registradora. De
ti depende también la ética que manejes, hasta donde estás dispuesto ser
populista o no. Creo que no es una función de la publicidad.
P: Esa ética entra dentro
también de utilizar el sexo en las campañas ¿quién dicta si se puede utilizar o
no ese tipo de contenido?
R: No hay unas normas estrictas, sí hay un órgano regulador que es
Autocontrol y luego está el sentido común, quieres notoriedad en
una campaña pero no a cualquier coste. No vas a quemar la reputación de una
marca haciendo un anuncio muy llamativo pero que cree suspicacias o hiera
sensibilidades del público objetivo. No arriesgas eso porque es un juego a
largo plazo.
P: Sin embargo ha habido marcas que han jugado esas cartas, por ejemplo
Media Markt con su anuncio en el mundial. Aparecían dos mujeres enseñando escote
y el titular era: “Verás las mejores delanteras del mundo”. El sexismo se escuda en el humor,
¿arriesgaron demasiado?
R: Ahí creo que hay una voluntad.
Media Markt piensa que al público al que se dirige va a hacer una compra por
precio y no tienen la intención de engatusar con un lenguaje muy elevado. Es
un humor más rudo y es marca de la casa.
P: Como dice su lema:“yo no soy tonto”
R: Claro, es un sistema de comunicación directo. Se lo pueden permitir
porque no buscan un público que exija refinamiento, lo que quiere ese público
son precios bajos. El propio diseño gráfico de sus folletos es también
estridente. Es marca de la casa y en el plan estratégico han decidido que no
les perjudica.
P: ¿Se puede medir objetivamente la creatividad?
R: Se puede comprobar, lo que persigue la
creatividad es favorecer la comunicación. Si haces un test posterior en el que
la gente recuerda la marca y la campaña y tiene una opinión positiva de ella,
la cosa va bien.
P: Dicen que la creatividad es
un músculo, y hay que trabajarlo. ¿Dónde está ese músculo? En la cabeza, en la vista...
R: Igual no hay que poner unas fronteras tan definidas porque la
creatividad efectivamente tiene una reacción física. Te provoca una reacción en
los sentimientos, que puede ser la risa, la congoja, la tensión… Para llegar a
que tu cuerpo reaccione de esa manera, para soltar una carcajada.
Sí, es un
ejercicio cerebral, pero no es un ejercicio lógico. No sigue una regla
establecida sino que busca que a través de tu audacia y de la libertad de
pensamiento te atrevas a recorrer parcelas que de otra manera no.
Tú haces
la mitad del trabajo, la otra mitad la hace el espectador que redondea el
sentido de lo que le propones dice: “ya lo pillo”, como si fuera un chiste. Ahí decides tú, y decides apostando. No sabes
si eso va a funcionar tan bien como tú crees pero no lo haces a tontas y a
locas. Utilizas el sentido común.
P: ¿Ese sentido común es el que
regla entre que algo sea muy creativo y a su vez no deje de considerarse una
campaña publicitaria?
R: Bueno, divide las etapas y creo que eso si es importante. Hay una
etapa en el proceso de creación que es la ideación, y ahí hay que jugar con
libertad, sin límites y sin ninguna crítica. Todas las ideas que se te vengan a
la cabeza por locas que sean considéralas y apúntalas. Después de esa sesión
que es agotadora, algunas ideas serán insensatas e imposibles de aplicar en una
campaña. Ahí entra ese sentido común que es la parte más racional, tenemos que
evaluar de todo lo que hemos pensado qué se salva y debemos racionalmente
comprobar que esa idea que salió de una manera muy loca sirve.
P: Por tanto, si buscamos lo novedoso ¿Cómo es que todavía funcionan
los clichés?
R: Tienes muy poco tiempo para comunicar tu mensaje, y en ese poco
tiempo si te apoyas en estereotipos enseguida se reconocen. Gracias a ellos
podemos reconocer un personaje en un segundo. Tiene menos matices y es más
burdo... Si pero es más directo, y en publicidad estamos obligados a hablar con
mucha rapidez, de manera casi inmediata. Lo malo que tiene es que son más
restrictivos.
P: Como debemos trabajar en
grupo y crear un buen ambiente ¿el humor puede ser el mecanismo que disuelva
diferencias?
R: El humor siempre ayuda, y no solo pare disolver diferencias si no
para pensar de una manera más relajada. El publicista Ogilvy decía que cuando estuvieras
afrontando la publicidad pensaras de la manera más divertida posible, que te lo
tomaras como si fuera un chiste. De esa forma estás más desinhibido y serás
capaz de integrar cualquier idea. Si tienes la tensión de solo decir las ideas
buenas, te vas a callar unas cuantas, y si te callas unas cuantas no puedes
avanzar. El grupo se va quedando callado hasta que se bloquea y ya no funciona.
El humor sirve
para desdramatizar y solo habiendo dicho 10 tonterías vas a llegar a la doceava
que quizá tiene sentido. Nunca habrías podido llegar a esa idea sin pasar antes
por las anteriores. Esto solo se da en un clima de humor.
martes, 18 de noviembre de 2014
“La gente me dice que cobro por contar chistes, pues que lo hagan ellos. No todo el mundo vale”
Iván Ivenian,
monologuista, productor y estudiante de Publicidad
Cercano y cómico desde el primer momento. Con tan sólo 22
años Iván Pérez, o como su nombre artístico dice, Iván Ivenian, es uno de los productores y representantes de
Encomediados. Además, colabora en un programa de
Radio Euskadi y estudia Publicidad en la UPV/EHU. Junto a su compañero Aitor Vidaurreta forma el
grupo Bocabeats,
donde mezclan humor y beat box para hacer monólogos.
P: ¿Qué
es Bocabeats?
R: Somos
un dúo y hacemos monólogos incluidos con beat box. Versionamos las canciones más
conocidas. Intentamos variar un poco: Michael Jackson, Queen, reggaetón…
Interactuamos con el público pidiéndoles canciones. Cuando nos piden las que no
tenemos hacemos cosas de otros cantantes, improvisamos. Si vemos que la gente
se implica mucho les decimos que ellos van a construir nuestro show. En
realidad hacemos lo de siempre pero con una falsa improvisación, aunque luego
algo sí improvisemos.
P: ¿Tiene relación el nacimiento de Bocabeats
con la idea de mezclar beat box y monólogos?
R: Sí.
Nosotros nos conocíamos de clase, Aitor sabía un poco de beat box y fuimos aprendiendo
poco a poco. De repente vi que había un concurso llamado “Izarren distira” y decidí
presentarme sin decírselo a nadie. Entonces pensé: “¿y si hago beat box pero
con humor?”. Hice la actuación y la gané. Luego me junté con Aitor, fuimos a un
concurso de Cantabria que se llama “Tu sí que sabes” y probamos con lo
que sabíamos: beat box con humor. Llamó tanto la atención que ganamos.
P: Innovar llama la atención, pero, ¿es
eficaz a la hora de hacer reír y conectar con la gente?
R: Nadie
lo hace, es diferente. Nosotros como monologuistas no somos ni uno más, porque
hay gente muy buena. Estamos a años luz de ellos, el monólogo no es nuestro
punto fuerte, pero al hacerlo diferente…
Hemos llegado a hacer que la gente baile como si fuese una discoteca,
hay veces en las que el beat box cuaja y otras en las que no.
P: También
depende del público.
R: Está
claro. Cada bar es un mundo, cada público es un mundo… no siempre reaccionan
igual. Yo sé que está mal decir esto, pero es que nosotros nunca ensayamos. Si
sacamos algo nuevo sí, pero sino no.
P: ¿A
qué se refiere cuando dice “algo nuevo”?
R: Canciones
nuevas, bases… Las cosas que más tiempo llevamos haciendo son las que peor
hacemos. Yo nunca puedo ensayar delante de gente, pero igual le cuento algún
chiste a un amigo y veo su reacción. Entonces, cuando voy a contarlo en un
monólogo me acuerdo de la reacción de mi amigo y me lo pienso mejor.
P: ¿No ensaya
pero prueba con amigos?
R: Exacto.
Cuando más ensayo es en la ducha y solo. No tengo escrito todo esquemático y
nunca se lo leo a nadie.
P: Ha
actuado en el concurso de TV “Tú sí que vales”, ¿cómo fue la experiencia?
R: Antes
de salir a actuar
yo oía cómo la directora le decía a Risto “crújele”, refiriéndose al
concursante anterior. Ya sabían quién iba a pasar y quién no, porque había un
mago muy bueno al que el público dijo que sí y el jurado que no. Estaba claro
que a él le iban a decir que no porque ya había pasado otro de improvisto, y en
la emisión salió el último, cuando ya la gente no lo ve. Así va la tele.
El caso es que cuando
actué yo, nada más terminar, Paquirrín dijo: “Yo también tengo un monólogo
hecho, ¿puedo bajar?”. En ese momento me di cuenta de que me habían llevado
como señuelo.
R: Todo
el mundo lo necesita. El País Vasco es el mejor sitio para actuar, porque la
gente de aquí es más reservada en cuanto a humor. Ven a un humorista y dicen
“qué valor tiene ese para subirse a un escenario, vamos a escucharle”. En
cambio, vas a Andalucía a actuar y sabes que de los 30 que te ven, 15 son más
graciosos que tú. Aquí en cambio no pasa
eso.
También hay gente que
no tiene respeto, gente que está en un bar y se pone a hablar más alto que tú.
A mí me da igual porque me pagan por ello, yo pongo el piloto automático y
cobro. Pero la gente que está viendo la actuación… molesta. Yo he hecho
actuaciones para dos personas o para gente que no me escucha, pero yo he
cobrado.
P: Da a
entender que como cobra, le da igual.
R: Es
verdad. Por eso me llevo mal con los periodistas, porque como hablo tanto, cogen
las partes en las que la lío (risas). Lo
que quiero decir es que yo estoy acostumbrado a que hablen, que si lo hacen no
lo hago a gusto, pero no se me acaba el mundo. Mañana hago otra actuación. Pero
para la gente que lo ve es una falta de respeto.
Lo del dinero es que
los artistas, aunque no se vea así, es un trabajo también. La gente cree que
los artistas lo hacen por amor al arte, pero es otro trabajo.
P: ¿Está
infravalorado?
R: En
cuanto a dinero sí. La gente dice “es que cobras por contar chistes”, pues que
lo hagan ellos. No todo el mundo vale.
P: Estudia Publicidad en la UPV/EHU, ¿es
entonces un hobby hacer monólogos o la publicidad es el as en la manga por si no
triunfa como monologuista?
R: Ahora
mismo estoy trabajando en Encomediados, estudio publicidad, hago monólogos y
trabajo de representante. Para mí lo ideal sería hacer las dos cosas. Trabajar
como publicista y los fines de semana hacer monólogos. Es complementario. Lo
mejor sería trabajar en una agencia de publicidad programando eventos.
R: Saber
cómo reaccionar cuando la gente habla mientras hago el monólogo. El problema es
que no nos enseñan que cuando damos una charla no tenemos que decir “¿me
entendéis?” porque se trata al público de tonto, lo que tenemos que decir es
“¿me estoy explicando bien?”.
¿Cómo se hizo?
¿Cómo se hizo?
“Las sociedades más libres son las que tienen más capacidad de reírse de si mismas”
Paco Obregón, actor de teatro, televisión y cine
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| Paco Obregón en Rec 4 interpreta al Dr. Ginard |
Durango. Ai ama!. Dos camareros. Una variedad de “pintxos” sobre la barra. Una cafetera industrial en pleno funcionamiento. El olor del café recién hecho. Un bar distinto: tiene mesas, sillas, un sofá, una lámpara con forma de araña, letras y animales de madera. Todo de estilo “vintage”. Algo que no tiene: televisión. Las cuatro paredes del bar Ai ama! atienden a un gentío continuo. Entre la multitud sentado en una de las mesas está el durangués Paco Obregón. Él licenciado en Magisterio se dedica desde hace más de 40 años a actuar tanto en televisión, en cine como en su verdadera pasión: el teatro. Con un café solo y la llamada de un amigo se prepara para la entrevista.
P. Sus comienzos fueron en teatro pero también ha actuado en series de televisión como Los Serrano, Camera Café, Doctor Mateo, Águila Roja, La que se avecina, Los misterios de Laura, etc. Por ello, ¿en que se diferencian el teatro y la televisión?
R. Pues los actores de televisión son como corredores de al menos de 400 metros lisos. En cambio, los actores de teatro somos corredores más de 10.000 metros o maratón. Por eso yo me siento muy raro haciendo televisión, porque es como si le pides a un maratoniano que corra 100 metros. Son unos tiempos y unas velocidades que yo no comprendo ni consigo. Aunque soy un hombre enérgico, cierto es que soy de pueblo y tengo un tiempo lento para mis cosas y las cosas que me parecen realmente importantes en la vida. Creo que esas cosas se consiguen madurando muy lentamente y con tiempo. La televisión, en cambio, es instantánea, va todo rápido. Mientras que el teatro tiene otros tiempos para crearse.
P. ¿El ensayo por ejemplo?
R. Por supuesto. El ensayo prácticamente no existe en televisión. El ensayo es prueba por definición. En teatro vas probando, vas tanteando, vas creando poco a poco. Yo me siento bien ensayando, no me cansa, por eso me apasiona el teatro más que la televisión.
P. ¿Cree que la gente valora más una obra con drama, es decir, una tragedia, que algunas obras con estilo cómico?
R. Si, podría ser.
P. ¿Por qué cree que sucede esto?
R. Quizás porque la comedia nace después y detrás del drama, ya que hay comedias que previamente son tragedias. Eso ya le da un aspecto de segundón. También podría ser porque el drama trata de las zonas más oscuras del ser humano mientras que la comedia en ese sentido alcanza menos, no tiene esa dimensión puesto que extrae muchísimo material de lo más cotidiano, de lo más elemental. Esa es la diferencia.
P. ¿Y desde el punto de la interpretación? ¿Es lo mismo representar una tragedia que una comedia?
R. No. Es mucho más arriesgado trabajar la comedia que el drama. En el sentido de que es muchísimo más cruel el fracaso o el error en la comedia que en la tragedia. También diría que los actores de una comedia sufren prácticamente lo mismo que los de una tragedia. Es decir, cuanto más sufra un personaje más cerca estaremos de la comicidad. Nos reímos porque sufren terriblemente y cuanto más sufran más cómicos son. Nos reímos de la banalidad de sufrir por cosas que no merecen la pena, por ejemplo, Sabino Arana sufrió muchísimo porque no sabía si en sus 48 apellidos había uno que no era vasco.
P. ¿Diría que hoy en día se utiliza más el humor en los medios de comunicación que hace unos años, por ejemplo, que en los 70 u 80?
R. Es posible.
P. ¿Por qué?
R. Yo creo que las sociedades más libres son las que tienen más capacidad de reírse de si mismas. Por lo tanto, hace unos años, esto era una sociedad mucho menos libre y quizás el humor no se permitía. Ya que la libertad y el humor son dos cosas que van muy unidas. Por ejemplo, si tu te puedes reír de tu lehendakari como de cualquier otro ser humano, si puedes celebrar el carnaval y puedes hacer humor continuamente, es decir, que el carnaval se extiende en los 365 días del año, es una sociedad libre. Si ese carnaval solo se permite en determinadas circunstancias o en determinados lugares, pues eso no va bien ya que es una sociedad menos libre.
R. Bueno, aunque es más difícil, más doloroso o doliente, a la vez quizás es más necesario. Porque reírte de ti mismo en los momentos en que las cosas no van bien, es más complicado, pero es imprescindible porque puedes echar una miradita y ver si en realidad estás haciendo las cosas de forma correcta o no. Por ejemplo, si una persona que padece cáncer se ríe cuando habla de ello, es porque acepta su dolor. Además en la medida que no arroja angustia, sufrimiento a los demás es mucho menos egoísta. Por eso, el humor está muy unido con la generosidad, y no a lo contrario.
P. Finalmente, ¿qué recursos se pueden utilizar para comunicar con humor?
R. Bueno creo que lo más importantes para comunicar con humor es saber a quién estás hablando y acercarte a ellos. Asimismo debes ver el discurso que vas a transmitir de una forma relativa y dúctil porque si lo que vas a contar son verdades absolutas entonces no tienes ningún sentido del humor y además estarás por encima de los demás. En cambio, el humor exige estar al mismo nivel, no se trata de hablar desde pedestales y con verdades absolutas sino tener la capacidad de colocarse al mismo nivel que el resto. Por otro lado, tienes que tener una capacidad crítica y autocrítica para tener sentido del humor. Porque quien trata de imponer las cosas, por ejemplo un dictador, no tiene ningún sentido de humor. De forma que tampoco tiene ninguna capacidad de crítica hacia sus convicciones. El mejor antídoto contra la imposición es el humor. Ya que justamente el movimiento, la posibilidad de ver las cosas de otra manera, de cambiarlas, de modificarlas…es lo que hace que el humor exista, si no es imposible.
¿Cómo se hizo?
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